Informe semanal del 02/07/2019

1) Un nuevo “alto el fuego”. Esta es la clave del encuentro crucial, celebrado al margen de la cumbre del G20, entre Xi Jinping y Donald Trump. A pesar de que el presidente estadounidense se había pasado la semana reiterando sus amenazas y que se esperaban exigencias drásticas por parte de su homólogo chino, cada uno parece haber dado un paso hacia el otro. A la suspensión unilateral de los aranceles punitivos exigida por Xi Jinping, Trump ha respondido comprometiéndose, de momento, a no añadir otros adicionales. El líder chino también había reclamado la suspensión de todas las restricciones que afectaban a Huawei y, en especial, la posibilidad para el grupo tecnológico chino de comprar productos norteamericanos. Donald Trump ha accedido a su petición, pero ha cultivado la ambigüedad, declarando que se autorizará a Huawei a comprar productos «que no amenacen la seguridad nacional». Así pues, todo es cuestión de interpretación. Por último, Xi Jinping parece haber reconsiderado su exigencia de poner fin a la obligación de comprar más productos estadounidenses, mientras que Donald Trump ha afirmado que China iba a empezar a comprar «grandes cantidades de productos agrícolas». Un compromiso de mínimos que permite retomar las conversaciones, aunque sin abordar los asuntos de fondo, como la transferencia de tecnología o la propiedad intelectual.

Este escenario, que a corto plazo es positivo para los mercados, podría sin embargo desembocar, a más largo plazo, en un resultado más ambivalente. En efecto, la subida de este principio de año se debe, fundamentalmente, al giro muy acomodaticio de los bancos centrales, justificado por la debilidad de las cifras macroeconómicas, así como por el riesgo relacionado con las tensiones comerciales. Un cambio al que los mercados se han adherido totalmente, incluso anticipando hasta tres bajadas de tipos por la FED, de aquí a final de año. Sin embargo, un apaciguamiento del conflicto comercial privará a los bancos centrales de un argumento serio para justificar un vuelco importante. Junto con una estabilización, e incluso una ligera mejoría de las cifras macroeconómicas, la situación podría llevar a los banqueros centrales a reaccionar de manera sensiblemente diferente a lo esperado por el mercado. El último trimestre de 2018 es un ejemplo reciente de las consecuencias que una decepción en la política monetaria puede acarrear a los mercados.

El desenlace del encuentro Xi/Trump no debería, probablemente, impedir que la FED baje, al menos una vez, sus tipos en su reunión de julio -y, con mayor motivo, tras la publicación de las cifras muy deprimidas de las encuestas manufactureras regionales. Pero el banco central de Estados Unidos podría no ir más allá. El tono de la reanudación de las negociaciones entre representantes chinos y estadounidense, así como las próximas publicaciones económicas, serán determinantes. Al igual que la actitud de D. Trump con respecto a la FED. Tras haberla combatido de forma virulenta y haber atacado directamente a su director, Jerome Powell, el presidente de EE.UU. pone a la institución en una posición delicada. Al bajar fuertemente los tipos -como le reclama Donald Trump, con gran refuerzo de tweets-, la FED podría ver que surgen dudas sobre su independencia en relación con la esfera política. Y, aunque las tensiones comerciales parecen calmarse durante un tiempo, una ligera mejora de los datos económicos proporcionaría a la FED el pretexto ideal para no bajar sus tipos más allá de un ajuste cosmético, que le permita reafirmar su independencia con respecto a la Casa Blanca. Entonces los mercados se verían obligados a revisar considerablemente sus previsiones, lo cual no se lograría sin contratiempos. Y convertiría la supuesta buena noticia de la reanudación de las conversaciones chino-estadounidenses, en una mala noticia para los mercados.

2) Tras un nuevo deterioro en junio, el indicador IFO del clima de negocios en Alemania recupera, en el 97,4, un nivel que no había vuelto a conseguir desde noviembre de 2014. Este retroceso se explica fundamentalmente por la percepción que los líderes empresariales tienen de la evolución de la situación futura, cuyo indicador cae al 94,2 (95,3 en mayo), a pesar de que el análisis de la situación actual mejora ligeramente (100,8 frente a 100,6 en mayo). A nivel sectorial, la confianza desciende, tanto en el sector manufacturero como en el de servicios.

3) Frente a las críticas realizadas por Donald Trump, el director de la FED, Jerome Powell, ha vuelto a poner las cosas en su sitio y ha recordado la independencia del banco central frente a las presiones políticas, precisando que -aunque los miembros del FOMC estaban dispuestos a actuar y bajar los tipos- sólo lo harían en caso de riesgo serio para el crecimiento. Un ajuste con respecto a Donald Trump, y quizá también al exceso de optimismo de los mercados, que ha tenido eco en los comentarios de James Bullard, presidente de la FED de Saint-Louis. Este último, considerado como uno de los miembros más acomodaticios de la FED, ha afirmado sin embargo que una bajada del 0,50% en los tipos sería excesiva a corto plazo, y que el 0,25% ofrecería «suficiente garantía».

4) La selección de valores de la semana – ACCENTURE: (casi) todos los semáforos en verde

– La actualidad. El gigante de la consultoría ha publicado muy buenos resultados correspondientes al 3er trimestre de su ejercicio, y los ha aprovechado para revisar al alza sus objetivos.

– Nuestro análisis. Excluyendo los efectos de las fluctuaciones de divisas, el volumen de negocios crece al 8,4%, lo cual supera tanto las expectativas del mercado como los objetivos de la compañía. Todos los mercados finales participan en el crecimiento de las ventas, con subidas especialmente destacadas en los segmentos de ʺRecursosʺ (+19%), ʺProductosʺ (+8%) y ʺComunicación, Medios y Tecnologíaʺ (+7%). A nivel geográfico, son los nuevos mercados (sobre todo, los emergentes) los que más avanzan, con unas ventas del 13% al alza. La rentabilidad continúa, con un margen operativo del 15,5%, lo que supone un aumento de 20 puntos básicos a lo largo de un año, impulsado -en parte- por un margen bruto de 60 puntos básicos al alza en el mismo periodo. El único inconveniente es el descenso del 21% de las reservas en el segmento de externalización. No obstante, recordemos que, históricamente, éstas han sufrido fuertes fluctuaciones de un trimestre a otro. El grupo ha aprovechado la publicación de estas buenas cifras para aumentar sus objetivos para el ejercicio 2019 (que se cerrará en agosto), con la previsión -sobre todo- de un incremento del volumen de negocios, del 8 al 9% frente al 6,5 al 8,5% anteriormente.

– En conclusión. En fuerte crecimiento desde el comienzo del año, el título ACCENTURE se cotiza a un PER del 23,4, ligeramente superior a su media histórica, pero en coherencia con su prima a largo plazo con respecto al S&P 500. Nosotros conservamos nuestras posiciones en Echiquier Major SRI Growth Europe.