Informe Semanal del 27/04/2021

1) Desde hace más de un año, los mercados viven al ritmo de las principales tendencias. Los primeros meses después de la brusca caída de mediados de marzo de 2020 han visto la preeminencia de los valores de crecimiento a largo plazo, con el sector tecnológico a la cabeza, junto con el retorno de los tipos de interés en mínimos históricos. El final del verano y principio del otoño han sido menos fáciles de interpretar. Mientras los tipos se iban estabilizando o comenzaban a repuntar, los mercados de renta variable han navegado entre la “reapertura” y el “quedarse en casa en función de las noticias del frente sanitario. Desde el anuncio de la puesta a punto de una vacuna contra el Covid-19 se ha instalado una nueva tendencia. La perspectiva de la reapertura de la economía mundial, el fuerte repunte de la actividad manufacturera y el anuncio de nuevos planes de estímulo por parte de Joe Biden han provocado un potente rally de valores cíclicos y value, así como a una fuerte subida de los tipos de interés. Así, el tipo estadounidense a 10 años ha pasado del 0,9% a principios de diciembre a más del 1,7% a finales de marzo.

Sin embargo, desde principios de abril esta tendencia parece disiparse o marcar una pausa. Los tipos estadounidenses a largo plazo han retrocedido. El crecimiento recupera algo de terreno en el value. Los mercados de acciones están alcanzando niveles extremos en diferentes indicadores. Tras cinco meses de bonanza económica, la valoración de los valores cíclicos -sobre todo los europeos-, supera ampliamente su media del último ciclo. La mayoría de los principales índices mundiales están en niveles de valoración importantes, incluso teniendo en cuenta el ratio precio-beneficio ajustado en función del ciclo. Los indicadores de sentimiento alcanzan los niveles más elevados de los últimos años. La conclusión es similar en los indicadores macroeconómicos. La actividad manufacturera, especialmente, en la que diversos datos han llegado a récords históricos, podría haber alcanzado su nivel máximo en cuanto al ritmo de recuperación, mientras que los cuellos de botella en la cadena de valor van a empezar a afectar en el nivel de producción.

¿Una simple pausa o el preludio de un vuelvo y del inicio de otra tendencia? Como suele ocurrir, la verdad se encuentra entre los dos. En el aspecto macroeconómico, parece probable que las tensiones de la cadena de producción ralenticen la dinámica a corto plazo. Sin embargo, a medio plazo es probable que la reapertura gradual de partes de la economía duramente golpeadas por la crisis sanitaria, los planes de gasto fiscal en Estados Unidos y Europa, e incluso la tendencia a la reindustrialización de los países occidentales, sigan alimentando una fuerte expansión económica de tendencia inflacionista. En este sentido, la reciente reducción de los tipos de interés sólo sería una pausa, antes de una nueva fase de subidas.

En cuanto a los mercados, los niveles alcanzados en la valoración y el apetito por el riesgo invitan a la prudencia a corto plazo. Para el futuro, si creemos que todavía hay potencial para los valores cíclicos, la calidad se convertirá en un criterio de selección predominante, después de una primera fase en que la diferenciación ha sido muy débil. A este respecto, la tendencia que ha prevalecido en los últimos meses podría quedar en entredicho. Ante el riesgo, sobre todo, de estrechamiento de márgenes derivado de los trastornos en la cadena de producción, serán preferibles las empresas con balances saneados, posiciones de liderazgo y un pricing power [poder de fijación de precios] razonable, tanto en los segmentos value como en los de crecimiento. Así pues, parece probable que en la segunda mitad del año nos encaminemos hacia mercados menos binarios.

2) Statu quo para el BCE en su última reunión de política monetaria, con una declaración casi sin cambios y pocos elementos interesantes al final de la rueda de prensa de Christine Lagarde. A lo sumo, la jefa del BCE ha recordado que el debate que agita Estados Unidos sobre una futura ralentización en la compra de activos no estaba de actualidad en Europa.  

3) La selección de valores de la semana: SOITEC – En pleno centro de la aparición del 5G

La actualidad. El buque insignia de la microelectrónica francesa ha publicado unos resultados anuales para 2020 –con un ejercicio cerrado en marzo de 2021- en línea con sus objetivos. 

Nuestro análisis. Con 583 millones de euros, el volumen de negocios de SOITEC ha vuelto a su nivel de 2020, reelaborado por los efectos del tipo de cambio. El último trimestre de 2020 ha sido particularmente potente, debido a la reposición de la industria de los semiconductores, en la que SOITEC ha registrado el mejor trimestre de su historia. Desde su reorientación en 2015 hacia los materiales semiconductores, SOITEC ocupa un lugar estratégico en la industria de componentes electrónicos. Estos últimos, desarrollados por la empresa con sede en [el departamento de] Isère, principalmente semiconductores, se utilizan para fabricar los chips que son imprescindibles, sobre todo, para nuestros ordenadores y teléfonos inteligentes. Sus perspectivas de crecimiento son atractivas mientras el sector se prepara para el lanzamiento de nuevos teléfonos 5G en los próximos meses. En vista de los sustratos de silicio sobre aislante que esta compañía francesa desarrolla para el mercado de chips de radiofrecuencia (RF-SOI) con los que se equipan todos los smartphones, se espera que SOITEC experimente un fuerte aumento de sus ventas en los próximos 3 a 5 años. El líder francés en sustratos electrónicos mantiene su guía sobre el margen EBITDA para 2021 en un 30% y aspira a una facturación de 900 millones de dólares de aquí a 2022.  

En conclusión. El especialista en innovadores sustratos electrónicos de chips, que también suministra componentes electrónicos de potencia de alto rendimiento utilizados por las nuevas generaciones de vehículos eléctricos, está en sintonía con la industria 4.0. La compañía planea contratar a hasta 200 personas de aquí a finales de 2021. Este agente clave en el sector de los semiconductores también se ha comprometido a fijar nuevos objetivos ambiciosos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y a aumentar su contribución para lograr los objetivos establecidos por el Acuerdo de París sobre el calentamiento global.

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