Olivier de Berranger

Informe semanal del 21/01/2019

1) Los mercados de Estados Unidos y China se encuentran entre los más alcistas desde comienzos de año. Y con razón: anunciado el 13 de diciembre -como un regalo de Navidad-, ¡el tan esperado acuerdo comercial entre China y los Estados Unidos se firmó el martes 15 de enero! Esto libera a los mercados de una incertidumbre que ha marcado todo el año.

Y Trump no ha dejado de regodearse: sería un “magnífico acuerdo” para “America First”. Por un lado, tiene razón: el acuerdo establece compras masivas y sin precedentes de productos estadounidenses por parte de China en todos los sectores: agricultura, industria, energía, servicios. Ratifica el mantenimiento de una gran parte de las tasas a la importación sobre 250.000 millones de dólares de productos chinos. Solo se han suspendido los impuestos que se había previsto aplicar desde diciembre de 2019. Las tasas aplicadas desde septiembre pasado se han reducido a la mitad. Estos recargos ayudarán a sacar a flote las arcas estadounidenses, que lo necesitan mucho, dado el enorme déficit comercial y presupuestario que la presidencia de Trump ha agudizado (5% en el ejercicio fiscal 2019, a pesar de que el crecimiento fue bueno).

Y eso no es todo. Aparte de estos aspectos comerciales inmediatamente tangibles, el acuerdo aborda cuestiones de largo recorrido, más delicadas, como la protección por parte de China de la propiedad intelectual y la lucha contra la falsificación. Además, China se compromete a no devaluar su moneda con fines comerciales, que sin embargo es una de sus armas preferidas. Por último, dicho país facilitará el acceso de las empresas estadounidenses a su mercado de servicios financieros. Por lo tanto, se trata de un acuerdo amplio, claramente asimétrico, que acaba de imponerse a la primera potencia mundial (en paridad del poder adquisitivo).

Es “el lichi del pastel”: los dos países acuerdan resolver sus eventuales disputas únicamente entre ellos, sin pasar por un organismo internacional. Se refuerza el bilateralismo, tan querido por Trump, que así evita tener que lidiar con países que podrían aliarse con China, como Rusia.

Sin embargo, ¿es una victoria completa?

En primer lugar, el importe total de los compromisos de compra por parte de China parece difícil de cumplir: supone la duplicación de las exportaciones estadounidenses a China en dos años, a pesar de que algunos productos tecnológicos de EE.UU. ya no puedan venderse allí. Incluso se espera que China cuadruplique sus compras agrícolas al gigante americano. Pero, ¿pueden los chinos necesitar repentinamente todas estas importaciones que hasta ahora eran innecesarias? Al otro lado del océano, ¿pueden los Estados Unidos hacer frente estas compras sin reducir sus exportaciones a otros países? Y, si las reducen, ¿no es un juego de suma cero?

Además, ciertas disposiciones pueden tener un efecto pernicioso en el empleo estadounidense. Por ejemplo, al proteger mejor la propiedad intelectual, China está alentando a las empresas estadounidenses a establecerse en su territorio, lo cual podría contribuir a la desindustrialización de los Estados Unidos.Por último, dado que los aranceles aplicados a las importaciones chinas se mantienen en gran medida, la industria estadounidense que utiliza numerosos componentes chinos -que ya se encuentra en recesión-, seguirá sufriendo.

Al mismo tiempo, las medidas contra Huawei y el 5G chino animan a China a emanciparse de la tutela de los servicios de Google. El gigante se está independizando.Entonces, ¿ha cedido China? ¿O ha aplicado, en cambio, la sabiduría dos veces milenaria de Sun Tzu, que enseñaba: “¿Cuándo actúes, finge inactividad”?

Donald “Pírrico” podría tener que leer, o releer, a los clásicos chinos. Dicho esto, el mercado acoge con satisfacción la tregua, aunque sea precaria. Acompañamos el júbilo, pero mantengamos la cabeza fría.

2) La publicación sobre los intercambios comerciales chinos en el mes de diciembre muestra un fuerte repunte de la actividad: las exportaciones han aumentado un 7,6% en tasa anualizada (frente al 2,9% previsto y el -1,3 % en el mes anterior), las importaciones un 16,3 % (frente al 9,6% esperado y el 0,8 % anterior). Esto es aún más notable porque estos datos se refieren a un período en el que el acuerdo con los Estados Unidos aún no se había firmado.

3) La selección de valores de la semana: RICHEMONT, globalmente positivo, a pesar de las noticias sobre Hong-Kong.

– La actualidad. Los resultados publicados por el grupo suizo del sector lujo son alentadores, apoyados por el rendimiento de las divisiones de relojes y joyas, ligeramente superiores a las expectativas.

– Nuestro análisis. La segunda marca de lujo a nivel mundial registra un crecimiento de su volumen de negocios del +4%, a tipos de cambio constantes, para el tercer trimestre de su ejercicio desplazado 2019/2020. Europa ha aumentado un 9%, por encima de las expectativas, con una dinámica homogénea en todos los mercados regionales. Las ventas en Asia aumentaron un 2%, con unas cifras bien orientadas en China, a pesar de las ventas -muy reducidas- en Hong-Kong. La relojería también ha tenido mejores resultados de lo esperado, con un modesto 2%. Sólo decepcionan las ventas en línea, con un incremento de solo el 2%, en comparación con el 11% previsto. En un entorno competitivo cada vez más tenso, el comercio electrónico se ha visto afectado por los fenómenos meteorológicos que afectaron a un almacén del distribuidor en línea, el Sr. Porter. Las acciones se resienten por un cierto escepticismo del mercado, y cada publicación “en línea” o “mejor” que las expectativas del consenso se percibe como un alivio. Sin embargo, opinamos que su nivel de valorización sigue siendo atractivo, con relación a los múltiples del sector.

– En conclusión. De hecho, con 24 veces el índice PER, su valorización se sitúa globalmente en la parte superior del rango histórico, aunque sigue siendo baja con respecto al sector. En comparación, LVMH ha comprado Tiffany en casi 30 veces el PER. La joyería, que representa el 80% del beneficio de explotación de Richemont, sigue siendo motivo de satisfacción.

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