Olivier de Berranger

Informe semanal del 19/10/2020

1) Maniobras peligrosas

Quienes suelen jugar a las cartas lo saben: cuanto más avanza la partida, las jugadas que se intentan se vuelven más audaces, las estrategias más improbables y los resultados más aleatorios. Cuando la campaña presidencial estadounidense entra en su recta final, las negociaciones sobre un nuevo plan de recuperación en dicho país parecen totalmente una partida de póquer.

Por el lado Demócrata, la mano está clara. Nancy Pelosi se muestra inflexible sobre los 2,2 billones de dólares que su partido lleva varias semanas proponiendo. La presidenta de la Cámara de Representantes se ve reforzada en su posición por las encuestas, cada vez más favorables a Joe Biden en la carrera hacia la Casa Blanca, y por la creciente esperanza de que el Senado cambie de mayoría. En frente, los Republicanos tienen pocos puntos fuertes y están divididos. Por parte de la Casa Blanca, Donald Trump multiplica las declaraciones contradictorias, pero parece dispuesto -como los jugadores que recorren sus casinos de Atlantic City-, a apostarlo todo. Así, tras declararse favorable, el pasado fin de semana, a un plan “más importante que el que proponen tanto republicanos como demócratas”, ha reiterado sus palabras el jueves, reclamando un plan más ambicioso que los 1,8 billones de dólares propuestos por su propio partido.

En el lado de los elegidos, el tono es mucho más tibio. Mitch McConnell, el líder del Partido Republicano en el Senado, ha desautorizado sistemáticamente los comentarios del presidente y ha declarado que el Senado consideraría esta semana un plan de apoyo “focalizado” de sólo 500.000 millones, para hacer frente a las situaciones más urgentes (préstamos garantizados a las pymes, suplemento de prestaciones por desempleo, etc.). Una postura secundada por numerosos senadores, que parecen señalar la pérdida de la presidencia y querer concentrar sus esfuerzos en salvaguardar su mandato. Con esta intención, les conviene desvincularse de la posición del presidente y no ceder nada a sus oponentes demócratas.

Estas disensiones resultan ventajosas para los Demócratas, que se aprovecharán para señalar la dilación de los Republicanos para explicar la falta de votación de un plan presupuestario masivo antes de las elecciones. Porque, aunque continúen las discusiones entre Nancy Pelosi y Steven Mnuchin, Secretario del Tesoro de Estados Unidos, las posibilidades de llegar a un acuerdo antes del 3 de noviembre parecen muy escasas. El juego político podría durar aún varias semanas y, por desgracia, es la economía la que podría sufrir las consecuencias, mientras las solicitudes semanales de prestaciones por desempleo vuelven a subir considerablemente.

Un escenario que hace un año se consideraba muy negativo, una oleada azul que vería el triunfo de los Demócratas, tanto en la presidencia como en el Senado, ahora parece la mejor opción, desde la perspectiva de los mercados. Esto permitiría que se votase muy rápidamente un segundo plan de apoyo, probablemente superior a los 2,2 billones de dólares propuestos en el marco de las negociaciones con los Republicanos. En cambio, unos resultados más ajustados corren el riesgo de seguir retrasando la fecha límite. Con unas consecuencias poco alentadoras para la economía estadounidense…. y para los mercados.

►  la australiana. El jueves pasado, en la cumbre europea que se celebraba en Bruselas, los líderes de la UE han enviado un mensaje claro al Reino Unido: Boris Johnson debe dar un paso si quiere que continúen las negociaciones para llegar a un acuerdo. Al día siguiente, el líder británico ha hecho un llamamiento a “prepararse para una salida sin acuerdo”, afirmando que -salvo que se produzca un cambio fundamental en el enfoque de la UE-, se dirigían hacia una “solución a la australiana“. En otras palabras, sin acuerdo comercial y con unas relaciones regidas por las normas básicas de la OMC. Aunque la salida de Boris Johnson suena más como un último cartucho que como un abandono definitivo de las negociaciones, la posibilidad de un no-deal nunca ha sido mayor.

  Miedo al futuro. Después de seis meses de crecimiento casi ininterrumpido, en octubre la confianza de los inversores alemanes en las perspectivas económicas se ha desplomado bruscamente. Esto es lo que se refleja en la encuesta ZEW, que ha visto cómo el componente “Expectativas” caía al 56,1 desde el 77,4 del mes anterior (72,0 previsto). Una caída sorpresa, motivada sin duda por la segunda oleada de la epidemia que golpea a Europa, aunque la encuesta también muestra que la confianza en la situación actual sigue mejorando muy gradualmente.

  El contraste. En las últimas semanas, los datos económicos estadounidenses tienden a ser más dispares. Así lo demuestra la dicotomía entre las últimas cifras de crecimiento de las ventas, que se sitúan muy por encima de las expectativas (+1,9% en septiembre frente al +0,8% previsto y +0,6% el mes anterior) y la producción industrial, que se contrajo un -0,6% en septiembre. Sin embargo, se esperaba que este último aumentara un 0,5%, con una tasa de utilización de las capacidades de producción que también ha decepcionado. Tras el efecto del desconfinamiento del verano, las buenas sorpresas comienzan a escasear.

La selección de valores de la semana: LVHM – el lujo, a cualquier precio

La actualidad. La marca de lujo número uno del mundo ha confirmado su posición como líder al publicar los resultados de su tercer trimestre de 2020. Unos resultados superiores a las expectativas del mercado, con el crecimiento de las ventas impulsado por una recuperación en “V” de su división más rentable, la de “Moda y Marroquinería”.

Nuestro análisis. El grupo francés parece haber resistido a la crisis mejor que sus competidores. El volumen de ingresos de su tercer trimestre asciende a 12.000 millones de euros, con un descenso del -7% a perímetro constante (-10% previsto). Esta recuperación se ha visto impulsada por un fuerte crecimiento en el sector de la moda y la marroquinería, que se dispara un 12%, mientras el mercado se esperaba un crecimiento nulo. Las marcas estrella, como Dior y Louis Vuitton, que representan el 70% de las ventas, siguen ganando cuota de mercado. Esta recuperación, ya observada en el mes de junio, se ha confirmado así en el tercer trimestre, especialmente en China, Estados Unidos y Europa, donde el crecimiento es positivo.

Por el lado del vino y las bebidas espirituosas, la división sólo ha caído un -3% (-8% previsto por el mercado) gracias al buen resultado del coñac Hennessy, principalmente en el mercado estadounidense. En cambio, la distribución selectiva, es decir, las ventas en los aeropuertos, ha disminuido más de lo esperado y se desploma un -29%, frente al -20% previsto. El resto de las divisiones están en línea con el mercado: “Perfumes y Cosméticos” y “Relojes y Joyería” se han reducido un -16 y -14%, respectivamente.

En conclusión. Se espera que los resultados inesperados de las divisiones de “Moda y Marroquinería” y “Vinos y Bebidas Espirituosas”, que representan el 66% del EBIT, así como la voluntad de la dirección de fortalecer su política de control de costes y de inversión selectiva, contribuyan a mejorar el consenso en el cuarto trimestre.