Olivier de Berranger

Informe Semanal del 18/01/2021

1) El tema de la semana: Tipos irreales

La semana bursátil ha estado marcada por un pico en el rendimiento de la tasa estadounidense a 10 años. En aumento casi constante desde este verano, en que alcanzó un nivel de 0,50% nunca visto, se ha acelerado a partir del 6 de enero, cuando salieron los resultados de las elecciones al Senado en el estado de Georgia, ganadas por los demócratas. Desde entonces ha llegado al 1,18% en la sesión del 12 de enero, una rentabilidad que no se había logrado desde la crisis de marzo. Tal progresión no es inédita, pero tampoco trivial. ¿Significa que el mínimo de los tipos ha pasado? ¿Que ya sólo pueden volver a subir? Sería un momento histórico, porque en los últimos años hemos podido creer que este mínimo se había alcanzado en diversas ocasiones, siempre de forma errónea. Si esta hipótesis resultara ser cierta esta vez, las consecuencias financieras serían considerables: pondría fin a cuarenta años de bajadas de los tipos, combinadas con un descenso de la inflación, y a todas las consecuencias que de ello se derivan; empezandopor la posibilidad de que los Estados bien calificados por las agencias de calificación y los operadores económicos se endeuden cada vez más, sin aumentar excesivamente la carga de la deuda. Si estas condiciones favorables ya no se cumplieran la capacidad de endeudamiento del conjunto de los agentes, incluida la de los Estados, se vería reducida. Y estos últimos ya no podrían aumentar su deuda, justo en el momento en que las empresas y los hogares más lo necesitarían. La trampa del endeudamiento se cerraría.


Afortunadamente, no hemos llegado del todo a esto. Lo que salva la situación son las expectativas de inflación. También en aumento constante desde el verano en Estados Unidos, la tasa de inflación prevista“a cinco años, dentro de cinco años, es decir, las expectativas de inflación a largo plazo reflejadas por los mercados de obligaciones, alcanza actualmente alrededor del 2,3% al otro lado del Atlántico. En estas condiciones, los tipos “reales”, entendidos como los tipos actuales a 10 años (digamos que 1,10%), menos las perspectivas de inflación a largo plazo (digamos que 2,3%), siguen siendo muy favorables, en torno al -1,2%, ¡un nivel casi irreal! Endeudarse en estas condiciones sigue siendo sumamente favorable:incluso a tipos aparentemente positivos, a uno le pagan en términos “reales” para endeudarse. Así que la economía puede seguir funcionando, gracias a la deuda gratuita adicional.


Por esto es vital mantener las expectativas de inflación a un buen nivel. Esto es lo que los bancos centrales y los Estados llevan años intentando, con resultados desiguales, en el caso europeo, y positivos, en el caso estadounidense. Todo se da por bueno para mantenerlos, incluso los gastos más importantes. Así, el nuevo plan de estímulo anunciado por Joe Biden el 14 de enero se enmarca en esta perspectiva: no sólo llega como ayuda urgente a los operadores más afectados por las consecuencias de la epidemia, sino que también -y sobre todo- permite apoyar el consumo y, con ello, la inflación, prometiendo nada menos que 2 billones de dólares en transferencias rápidas de riqueza a las familias, las empresas y las entidades territoriales. Se suman a los 900.000 millones de dólares de apoyos que acaba de aprobar la administración Trump. Es decir, casi 3 billones de dólares en nuevos déficit votados o propuestos en cuestión de semanas… Es cierto que, en las condiciones actuales, el endeudarse no sólo trae dinero, sino también votantes.


Sin embargo, esta expansión monetaria y presupuestaria tiene un precio: el temor difuso a una pérdida de valor de la moneda. Esta es una de las formas en que se puede explicar (además de por pura especulación) los récords alcanzados por las criptomonedas en los últimos tiempos, en particular por el bitcóin, que a principios de enero ha superado los 40.000 dólares, aumentando en un irreal 300% desde el verano. En la misma línea, el oro también podría ser objeto de búsqueda, tras haber ganado un 25% el año pasado.


Pero si hay que elegir el menor de los males, la expansión presupuestaria es preferible a encerrarse en la austeridad: la experiencia de la década de 1930 muestra que la deflación severa apenas aporta más beneficios que la inflación. Así pues, aplaudamos el activismo estadounidense en esta cuestión, que ayuda a la economía mundial, incluida la europea, a no hundirse en la deflación, permitiendo que las empresas sobrevivan y que los hogares consuman. Una vez que el incendio está controlado, será el momento de reconstruir “en firme” el templo de la moneda.

Télex

   El consumo, K.O. En Estados Unidos, las ventas minoristas del mes de diciembre (en relación al “grupo de control”, excluyendo los elementos volátiles) disminuyeron un 1,9%, tras una caída del 1,1% en noviembre. Esto es mucho más de lo esperado, y poco habitual en la historia de este indicador. Las restricciones de consumo debidas a la epidemia son tangibles, incluso en este país en que el confinamiento no se ha generalizado. Sin embargo, la reducción sigue siendo mucho más moderada que en abril (-12,4%).

   Un gran salto adelante. Las exportaciones e importaciones de China en el mes de diciembre -un18,1% y un 6,5%, respectivamente- han superado claramente las expectativas. La balanza comercial resultante en dólares estadounidenses aumenta aún más su saldo positivo. Así pues, y a pesar de los aranceles aduaneros impuestos por Estados Unidos, el comercio chino está floreciendo en ambas direcciones. China avanza a pleno rendimiento.