Coline Pavot

El greenwashing, un desafío colectivo

En La Financière de l’Echiquier, un inversor responsable desde hace 30 años, la transparencia manda. Para nosotros, es una cuestión prioritaria exponer claramente nuestro enfoque y nuestros productos, nuestros objetivos se centran en la transparencia, y nos esforzamos por cumplirlos.

Ante el marketing verde engañoso (greenwashing) o determinadas prácticas publicitarias agresivas o excesivas, formular algunas preguntas puede arrojar luz: ¿Se trata de un fondo con bajas emisiones de carbono? ¿De un fondo que invierte en empresas en fase de transición? ¿De un fondo que invierte en soluciones como las energías renovables? ¿Qué exclusiones relacionadas con el clima aplica el fondo? La presentación del fondo es clave, ya que las realidades subyacentes pueden ser muy diferentes.

 

Las diversas caras de la ISR¹

En nuestra opinión, no existe una única forma o una buena forma de hacer ISR e invertir en favor del clima. Existen muchas, y son complementarias y están adaptadas a las diferentes tipologías y aspiraciones de los clientes. Algunos fondos y clientes preferirán excluir las energías fósiles, mientras que otros optarán por invertir en los actores del sector que han iniciado una transición sincera y desean contribuir a su aceleración manteniendo un diálogo activo. Lo importante es que el mensaje dirigido al inversor sea claro para no dejar ninguna duda sobre lo que va a financiar su ahorro. Para ello, la transparencia de la gestora es primordial. Su metodología, así como sus inversiones, deben estar a disposición del público y exponerse claramente la publicación de informes sobre los indicadores de desempeño ASG², entre ellos, los indicadores climáticos. Para LFDE, la transparencia es crucial, queremos ser lo más transparentes posible, y por ejemplo toda nuestra documentación está a disposición de cualquier persona en nuestra página web.

 

Sellos para orientarse en ausencia de uniformidad

Los sellos son un medio para que los ahorradores se orienten en la jungla de los fondos ISR disponibles en el mercado. Garantizan a los ahorradores que los fondos que los han recibido siguen un proceso de inversión riguroso que permite seleccionar emisores destacados con un enfoque más o menos selectivo. Los sellos también constituyen una garantía de que en un fondo existe un procedimiento para el voto en juntas de accionistas y el diálogo activo y, por ello, exigen una cierta transparencia. Todas estas garantías no se contemplan, por ejemplo, en la clasificación del reglamento SFDR³ que algunos desearían ver que reemplaza a los sellos.

El problema actual estriba en la falta de uniformidad de los diferentes reglamentos, sobre todo entre la doctrina de la AMF[4], el marco europeo y el marco internacional. El tsunami reglamentario al que nos enfrentamos ocupa el tiempo de los equipos de ISR de las gestoras, sin contar la falta de claridad que planea sobre el marco y hace que su aplicación sea compleja y heterogénea. La doctrina de la AMF probablemente es la legislación más conseguida. Su marco es claro, está controlado y aplicado por la AMF y es exigente, algo que no ocurre con el SFDR, por ejemplo. La relevancia que ha adquirido el SFDR estos últimos meses nos parece desmesurada. Como esta reglamentación europea deja libertad de interpretación, esto conduce a una falta de claridad entre las empresas de gestión y es aún más importante para los clientes. Cada vez con más frecuencia, estos quieren adoptar el SFDR como referente para la selección de sus fondos en detrimento de los sellos o de un análisis propio más profundo, lo que nos parece perjudicial.

 

Los conocimientos especializados, una herramienta clave

Varios casos sirven para recordar a los actores de las finanzas sostenibles que es preferible comenzar por el «saber hacer» antes que el «hacer saber». La presión que sienten las gestoras para mostrarse como inversores 100 % responsables es grande, pero eso no debe hacerse a expensas de la calidad del enfoque de integración de los criterios ASG en la gestión. Estas primeras sanciones ilustran el hecho de que las finanzas sostenibles son un tema complejo. La pedagogía y la transparencia son esenciales para poder comunicar sobre nuestras actividades al gran público y, de este modo, conseguir que se nos entienda.

A nuestro juicio, existen pocas iniciativas que actúen contra el greenwashing. Los Principios para la Inversión Responsable de la ONU (UN PRI) reforzaron hace algunos años sus criterios de admisibilidad, pero eso no ha permitido realmente excluir a los actores menos ambiciosos. En marzo de 2021, la Net Zero Asset Manager Initiative pidió a sus firmantes que concretaran sus compromisos climáticos mediante objetivos claros y escogiendo un escenario de referencia como punto de partida común. He ahí una forma de dejas atrás las meras declaraciones y entrar en lo concreto para limitar el riesgo de realizar anuncios que no se vean refrendados por actos.

 

 

[1] Inversión socialmente responsable
[2] Ambiental, social y de gobierno corporativo
[3] Sustainable Finance Disclosure Regulation
[4] Autorité des Marchés Financiers