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Informe semanal del 15/01/2019

1) Las declaraciones, claramente más acomodaticias, del responsable de la FED en los primeros días del mes, han marcado el tono y los mercados de acciones han acabado esta primera semana completa de 2019 mayormente en zona verde. Jerome Powell también ha reiterado sus comentarios en un debate del Club Económico de Washington: tras haber anunciado que la FED estaba dispuesta a modificar la política de reducción del volumen de su balance, explicó que el banco central podría mostrarse «flexible» y, sobre todo, «paciente» en lo referente a la normalización de su política monetaria, en función de los datos económicos. Una manera de dar a entender que el número de subidas de los tipos en 2019 podría ser inferior al previsto por los miembros del FOMC hasta hace poco.

Sin embargo, la política monetaria no ha sido la única en alimentar el alza de los mercados. Las esperanzas de un próximo acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, mientras se han celebrado encuentros en Pekín entre representantes de ambos bandos, también han impulsado el apetito por el riesgo. No obstante, a pesar de los tweets positivos de Donald Trump y el optimismo mostrado por los diplomáticos estadounidenses, afirmando a través del Subsecretario de Comercio, Ted McKinney, que las conversaciones habían «transcurrido bien», conviene mantener cierta reserva.

En efecto, los Estados Unidos se han limitado a mandar a Pekín a negociadores de segunda línea, sin que el representante de Comercio, Robert Lighthizer, tome parte en tales encuentros. A pesar de que, por su parte, las autoridades chinas parecen haber concedido mayor importancia a esta cita, al enviar al Viceprimer Ministro, Liu He, en cualquier caso resulta claro que se trata, ante todo, de una primera etapa de la negociación.

Además, de momento estas primeras negociaciones parecen haberse referido sólo a la cuestión de las compras de bienes y servicios estadounidenses por parte de China, por un «importe sustancial», especialmente en el ámbito agrícola. Ahora bien, esto ya se había comentado en el encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump en el G20. Así pues, sin grandes novedades. Y, sobre todo, está lejos del asunto sobre el cual los Estados Unidos intentan conseguir avances, a saber, «cambios estructurales necesarios» en la protección de la propiedad intelectual en China, las intrusiones cibernéticas y las barreras aduaneras. Sobre este desafío crucial -una lucha por el liderazgo mundial- de momento no hay ningún indicio de posibles avances. Particularmente, en la medida en que, frente a la ralentización de su economía, China podría poner en práctica medidas de apoyo que favorecerían a las empresas chinas, sobre todo las estatales, lo cual no va precisamente en el sentido que los Estados Unidos desean. Aunque, a pesar de todo, el contexto parezca, por fin, más propicio para el debate que para las baladronadas, sin embargo, es demasiado pronto para cantar victoria en lo referente a la “guerra comercial”.

Así pues, frente a este comienzo de año un tanto eufórico en los mercados de valores, más vale mostrarse prudentes, con el punto de mira en el inicio del periodo de publicación de resultados en Estados Unidos, desde el final de la próxima semana.

Tras el aviso de APPLE sobre sus resultados, y con las previsiones de crecimiento de los beneficios en Estados Unidos para 2019 que se han revisado a la baja, parece haber aumentado el riesgo de una mala sorpresa.

 

2) Continúa el cierre parcial de la administración estadounidense (y ha superado el récord anterior de 21 días), mientras que no parece perfilarse ningún avance. El presidente Trump, que abandonó prematuramente una reunión con los líderes demócratas, sigue empeñado en la financiación del muro en la frontera mexicana, para lo cual podría invocar una emergencia nacional con objeto de utilizar el presupuesto de Defensa. Una prolongación del cierre (shutdown) podría tener consecuencias futuras sobre la economía, como también han subrayado Jerome Powell y el presidente de la FED de Richmond, Thomas Barkin.

 

3) Las cifras de la economía estadounidense siguen perdiendo su orgullo. Tras la caída del ISM manufacturero, es ahora el índice no manufacturero el que retrocede considerablemente (con 57,6 frente al 60,7 de noviembre). Sin embargo, a diferencia de la actividad manufacturera, esta vez el componente de “nuevos pedidos” está bien orientado.