Alexis Bienvenu

¿Europa, un cuerpo de ensueño?

La Unión Europea (UE) sueña con un cuerpo perfecto: «Europe Incorporated». Como en un organismo, la unidad del mercado europeo sería sólida y fluida y estaría lista para reafirmarse en un entorno mutable. Eso es al menos lo que se ambiciona en la hoja de ruta «One Europe, One Market»[1] refrendada por las tres instituciones de la Unión (Comisión, Parlamento y Consejo) durante una reunión celebrada en Chipre el pasado 24 de abril.

Mediante este ambicioso plan, la UE quiere responder al reto que plantea la fragmentación de los mercados de bienes, servicios y capitales. A pesar del proyecto de «mercado único», dicha fragmentación sigue dificultando el crecimiento europeo y acentúa la desventaja frente a EE. UU. y China, dos países más integrados en su funcionamiento.

Para evitar cualquier desorganización en la ejecución del plan, se ha definido un orden de batalla. Se han planteado cinco prioridades: simplificar las normas, aumentar la integración del «mercado único», reforzar la política comercial, reducir los costes energéticos manteniendo la descarbonización y acelerar el uso de la IA. Se han identificado diez obstáculos que entorpecen la unidad del mercado, agrupados bajo la denominación «Terrible Ten», como el reconocimiento parcial de las cualificaciones o las diferentes normas de etiquetado. No se ha dejado nada al azar: se han previsto procedimientos de gestión fundamentados en indicadores clave. Por último, se han establecido plazos exigentes que culminan a más tardar a finales de 2027.

La medida más emblemática consiste en la creación antes de finales de 2026, es decir, pasado mañana, de un «28.º régimen» para las empresas que lo deseen: un régimen optativo denominado «EU Inc» que se regiría por un marco de normas armonizadas en toda la UE, permitiendo al mismo tiempo el registro en uno de los 27 Estados. La creación de empresas se facilitará al máximo: registro íntegramente digital, validado en 48 horas, con costes mínimos, sin capital mínimo y sin un papeleo excesivo.

Sin embargo, ¿toda la UE va a muscularse y convertirse en Silicon Valley con este toque de varita mágica?

El riesgo de decepción no es pequeño. En primer lugar, queda negociar y adoptar el arsenal de medidas anunciadas. Una vez votadas, requerirán la cooperación de cada uno de los Estados para implantarse, puesto que Europa no cuenta con una administración que actúe directamente a escala nacional. Es seguro que surgirán retrasos y reticencias locales. Por consiguiente, para que los plazos se cumplan, la tentación de proponer medidas menos ambiciosas podría ser grande. Además, la eliminación de los obstáculos que frenan el mercado único tiene todas las papeletas para generar fuertes tensiones sociales. Concretamente, los trabajadores europeos con más movilidad podrían terminar compitiendo con los trabajadores de cada territorio, toda vez que las cualificaciones profesionales adquiridas en cada país deberían reconocerse con mayor facilidad en el resto del espacio europeo, lo que podría chocar con determinadas profesiones reguladas. Incluso el emblemático «28.º régimen» podría ver cómo se desvirtúa su aplicación si se convirtiera en sinónimo de evasión de impuestos o cotizaciones sociales. Por último, la cooperación reforzada entre los Estados Miembros en relación con medidas específicas podría dar lugar a la formación de bloques intracomunitarios que dañarían el proyecto de una Unión más integrada.

Por encima de todo, este plan adolece de lo esencial: una financiación específica. No se ha previsto ninguna partida adicional. El plan echa mano de los recursos del marco financiero plurianual en curso y, sobre todo, de los del próximo (2028-2034), que todavía no está aprobado.

Así pues, Europa se encuentra en una encrucijada: al alimentar el sueño de un cuerpo mejor integrado, o bien consigue transformarse de forma efectiva y adquiere pronto un atractivo envidiable, o fracasa en gran medida, por razones que resultan muy evidentes, y esa Europe Incorporated se quedará simplemente en el sueño de un cuerpo de comunicadores políticos.

¡Al menos se habrá intentado el más difícil todavía!

 

Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

Terminado de redactar el 06.05.2026

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[1] Una Europa, un mercado