La industria textil: una transición decisiva
Luc Olivier, CFA, gestor del Echiquier Positive Impact Europe
El 8 % las emisiones de gases de efecto invernadero, un consumo de agua superior a 85 millones de piscinas olímpicas, el 9 % de la contaminación por microplásticos de los océanos[1]… El impacto de la industria textil es considerable y está agravándose, sobre todo con el rápido desarrollo de la denominada fast fashion. Cifrado en 1,06 billones de dólares, el valor del mercado textil mundial debería superar los 1,67 billones en 2032[2]. Se impone, por tanto, un cambio de rumbo. Apoyar a las empresas en el camino hacia una transición sostenible es crucial y contribuirá a largo plazo a la rentabilidad de las inversiones[3].
Las fibras, un eslabón de la transición
Aunque la transición medioambiental y energética de la industria textil abarca cuestiones de amplísimo calado, las fibras son un aspecto esencial. Más resistentes y más baratas que las naturales, las fibras sintéticas (poliéster, nailon o acrílico) representan actualmente más del 60 % del mercado. Sin embargo, la fabricación de estos materiales a partir de las energías fósiles tiene un impacto medioambiental negativo y su reciclaje es complejo. Ante esta realidad, la prioridad es doble: desarrollar fibras recicladas, pero también más reciclables, para los productos textiles del mañana, sobre todo por medio de materiales naturales gestionados de forma sostenible. Se trata de un reto importante, ya que las fibras vegetales tienen un origen natural, pero su producción puede tener impactos negativos sobre la biodiversidad, los suelos o los recursos hídricos. En nuestra opinión, uno de los motores de la transición consiste en un enfoque pragmático, pero ambicioso, asociado a sinergias entre los actores.
Conjugar innovación y pragmatismo
Como inversores de impacto, dentro de nuestra estrategia Echiquier Positive Impact Europe nos interesan empresas que han asumido los retos de la industria textil diseñando procedimientos innovadores. El gigante Adidas, que aspira a conseguir la neutralidad en emisiones de carbono de aquí a 2050, se posiciona como un pionero. Al depender de las capacidades técnicas de las fibras sintéticas para diseñar productos de altas prestaciones, la empresa desarrolla sus propios procedimientos de reciclaje. Hace 10 años, el grupo alemán fue el primero del mundo en desarrollar una gama de zapatillas de correr fabricadas a base de desechos plásticos recuperados del océano por la ONG Parley. Desde 2024, el 99 % del poliéster que utiliza en sus productos proviene de fibras recicladas. La empresa quiere llegar aún más lejos y se ha fijado un objetivo concreto: el 10 % del poliéster deberá provenir de los residuos textiles reciclados en 2030[4].
También están surgiendo iniciativas en eslabones anteriores de la cadena de valor. Un grupo finlandés del sector forestal, Metsä Group, y una empresa química de la misma nacionalidad, Kemira, han creado una fibra denominada Kuura. Fabricada a partir de pasta de madera, por lo que es renovable y proviene de fuentes con una baja huella medioambiental, esta fibra de celulosa artificial (MMCF, por sus siglas en inglés) posee propiedades similares a las del poliéster y ofrece una alternativa circular a largo plazo. Este procedimiento genera oportunidades para los inversores: el tamaño del mercado de las MMCF y del reciclado de productos textiles debería crecer más de un 8 % anual[5].
Aunque por el momento no se trata más que de iniciativas aisladas, consideramos que la transición de la industria textil y, en un plano más general, la transición energética y ecológica, constituyen una vía indispensable. Ante la confluencia de desafíos, el papel de los inversores para apoyar a las empresas en este camino es clave: puede proporcionar una financiación estable y abre un canal de comunicación directa con los directivos. Actuar en favor de la transición de la economía hacia prácticas más sostenibles es decisivo y crea oportunidades de inversión.
Información legal importante: Estos datos y opiniones de LFDE, así como los valores y sectores mencionados, se suministran a título meramente informativo y, por ello, no constituyen una oferta de compra o de venta de valores, ni un asesoramiento de inversión ni un análisis financiero. Las rentabilidades históricas no garantizan rentabilidades futuras. La decisión de invertir no debe basarse únicamente en el enfoque extrafinanciero de un fondo; también debe tener en cuenta el resto de las características, sobre todo sus riesgos, tal y como se describen en el folleto. Se advierte al inversor de que su inversión en el fondo no genera un impacto directo en el medio ambiente y la sociedad, sino que el fondo trata de seleccionar e invertir en empresas que responden a los criterios precisos definidos en su estrategia de gestión. El fondo está expuesto al riesgo de pérdida de capital, al riesgo de renta variable, al riesgo derivado de la inversión en acciones de pequeña y mediana capitalización y al riesgo derivado de la inversión sostenible. Para ampliar la información sobre sus características, riesgos y gastos, le recomendamos que consulte los documentos reglamentarios, disponibles en www.lfde.com. Se advierte al inversor de que las participaciones/acciones presentadas podrían no estar disponibles para su comercialización en su país.
[1] Datos anuales, Industria textil: cómo hacerla más sostenible, Naciones Unidas, 2024
[2] Tamaño, cuota y análisis de la industria textil, Fortune Business Insight, 2025
[3] Informe sobre ISR 2024, página 9, LBP AM
[4] Adidas, Our Targets
[5] TCAC 2024-2030, Kemira Capital Markets Day, 2024
