Enguerrand Artaz

Informe Semanal del 30/01/2023

La inflación ha muerto. ¡Viva la inflación!

Después de haber alimentado las reflexiones de los actores del mercado desde finales de 2021, la inflación ha cedido su sitio al debate en torno a la próxima llegada de una recesión. Sin embargo, la cuestión de la inflación posiblemente sigua captando la atención de los inversores.

En primer lugar, porque no en todas las zonas del mundo se da —todavía— la caída de la inflación que se observa principalmente en EE. UU. Aunque la inflación general comienza a remitir en la zona euro gracias a la caída de los precios de la energía, la inflación subyacente sigue aumentando. En Japón, país que durante mucho tiempo se mantuvo al margen de la escalada de los precios, la inflación alcanza niveles inéditos desde la década de 1990, incluso de 1980, hasta el punto de animar al Banco de Japón a reconsiderar la política monetaria ultraexpansiva que lleva años desarrollando.

Entre las grandes economías, por el momento solo parece salvarse China, pero precisamente el gigante asiático dispone de combustibles capaces de reactivar la maquinaria inflacionista mundial. La rápida reapertura del país tras al abrupto fin de su política de COVID cero propulsará de nuevo la demanda, sobre todo en las materias primas, lo que pinta un panorama que dista de ser anodino para estas últimas, puesto que China importa en promedio una quinta parte del petróleo mundial, más de la mitad del cobre y el níquel y tres quintas partes del gas natural licuado. Además, aunque la república popular no ha instrumentado un plan masivo de estímulos en el plano de la demanda, como EE. UU. y su política de distribuir ayudas directamente a los hogares, los chinos no han hecho otra cosa que ahorrar mucho durante estos largos trimestres de restricciones. Concretamente, los hogares chinos han acumulado nada menos que 2,6 billones de dólares en 2022. Esta montaña de liquidez constituye una imponente reserva de consumo lista para regar la economía mundial ahora que Pekín reabre en gran medida sus fronteras.

Semejante aluvión de demanda debería tener un impacto positivo sobre el crecimiento económico mundial, sobre todo en Europa, donde numerosas empresas están expuestas al consumo chino, pero también podría generar nuevas perturbaciones en las cadenas de suministro, justo cuando empezaban a recuperar un funcionamiento casi normal. A todo ello hay que añadir que la calma va por barrios, ya que en estos últimos meses se observa un exceso de existencias en algunos productos y una pertinaz escasez en otros.

En cualquier caso, existen dudas sobre la velocidad a la que se dejará sentir la reapertura de la economía china en la economía mundial. Las tribulaciones que sigue viviendo el sector inmobiliario doméstico dejan al sector de la construcción en la atonía y limitan la demanda de algunas materias primas. Los prudente hábitos de consumo adoptados durante la pandemia, al igual que las incertidumbres sobre las perspectivas económicas, podrían atemperar las ganas de gastar precipitadamente el exceso de ahorro. No obstante, en estos momentos en el que el problema de la inflación parece haber pasado a un segundo plano entre los inversores y las condiciones financieras se han relajado considerablemente, complicando así la tarea de los bancos centrales, conviene prestar mucha atención al riesgo de una nueva oleada de inflación provocada por la reapertura de China.

Terminado de redactar el 27.01.2023. Por Enguerrand Artaz, gestor de fondos

En pocas palabras 

Punto de atención: La publicación de los datos preliminares de los PMI del mes de enero muestran una actividad económica todavía sometida a presiones en la mayoría de las regiones. No obstante, se observan tímidos retornos a las zonas de expansión en la zona del euro y Japón, mientras que en EE. UU. el ritmo de contracción se reduce ligeramente. La demanda, que sigue de capa caída, descendió con menos fuerza que en diciembre, mientras que el empleo goza de una relativa buena salud, sobre todo en la zona del euro. El punto más interesante a destacar en estas encuestas preliminares es, sin duda, el leve impulso que ha vuelto a cobrar la inflación, sobre todo de los precios de venta, pero también de los precios pagados en EE. UU., después de una caída ininterrumpida desde mediados de 2022. Estos rebotes son marginales, pero eventualmente podrían hacer temer algunas sorpresas negativas en los datos de inflación de enero a ambos lados del Atlántico.

Una de cal y otra de arena:El crecimiento del PIB estadounidense en el cuarto trimestre de 2022 fue superior a las expectativas, ya que avanzó un 2,9 % en tasa anualizada, frente al 2,6 % previsto por el consenso de los economistas. Sin embargo, esta sorpresa positiva es engañosa, dado que el consumo creció menos de lo previsto (2,1 %, frente al 2,9 % pronosticado) y una buena parte del crecimiento se debe a un incremento considerable de las existencias. La inversión empresarial, por su parte, siguió descendiendo lastrada por la fuerte contracción del sector inmobiliario.