Más cerca de las estrellas
Christophe Pouchoy, gestor del Echiquier Space, La Financière de l’Échiquier (LFDE) | Noviembre 2025
Fabricación en microgravedad, estaciones espaciales privadas, datos satelitales… El mundo utiliza el espacio cada vez más como una infraestructura clave. La comunicación, la navegación, la observación de la Tierra y las transformaciones del ecosistema espacial abren una ventana de oportunidades con un potencial sin precedentes. Cifrado actualmente en más de 600 000 millones de dólares, el mercado espacial debería alcanzar un valor de 1,8 billones de aquí a 2035[1]. Este ecosistema en pleno auge plantea cada vez más retos estratégicos, tecnológicos y económicos. Prueba de ello es el acuerdo anunciado por Airbus, Thales y la empresa industrial italiana Leonardo el pasado 23 de octubre, destinado a fusionar sus actividades en el ámbito de los satélites[2].
Impulsada por una dinámica empresarial y comercial, la democratización del acceso al espacio, cada vez más fácil y barato, ha reinventado el propio uso de este medio. Junto a industrias como la de los vehículos de lanzamiento (con actores como Rocket Lab o Avio), los satélites o los módulos lunares, florecen nuevos negocios alrededor de los datos espaciales, que se han convertido en un producto con un alto valor añadido y con usuarios como Deere & Co, que los utiliza para mejorar su software agrícola, el fabricante de relojes Garmin, para su sistema de navegación, o incluso Trimble, para su software de construcción y topografía. A ello se suman empresas tecnológicas que suministran los componentes y el software imprescindibles para que funcionen los cohetes y los satélites, así como los actores de defensa, que ponen de relieve el dinamismo del sector.
Uno de los catalizadores del mercado espacial es precisamente la defensa, un área donde las inversiones siguen siendo elevadas y están espoleadas por proyectos ambiciosos como la Cúpula Dorada, el escudo antimisiles de EE. UU. valorado en 175 000 millones de dólares[3] durante los próximos tres años.
Aunque actualmente los principales actores son norteamericanos, como RTX o Kratos Defense & Security Solutions, está emergiendo un grupo de campeones europeos. La vigilancia y la protección del espacio se han convertido en retos de soberanía nacional. Los presupuestos de defensa de los estados miembros de la Unión Europea deberían pasar del 2-3 % del PIB al 5 % a medio plazo[4]. Valores como BAE Systems, Thales, Safran, Avio o Leonardo ya están experimentando este cambio histórico y simbolizan el fortalecimiento de la industria europea de defensa y aeronáutica. Estos grupos se posicionan también en la ciberseguridad, los drones y las tecnologías de doble uso civil y militar, unos segmentos que también registran un crecimiento estructural. Con unas carteras de pedidos bien nutridas, estos buques insignia podrían convertirse en el nuevo motor bursátil de Europa. El acuerdo entre Airbus, Thales y Leonardo, destinado a crear un campeón europeo de la fabricación de satélites, reforzará la soberanía del sector espacial europeo, pero también sus infraestructuras y los servicios relacionados con las telecomunicaciones, la observación de la Tierra o la investigación. Otro ejemplo del auge del sector europeo de la defensa es Indra Sistemas, que se beneficiará de los programas de modernización de las capacidades militares de España, sobre todo sistemas avanzados para la defensa terrestre, aérea y cibernética.
Pioneros en espíritu y en búsqueda constante de innovación y rentabilidad, apoyamos las transformaciones del ecosistema espacial desde 2021, convencidos de que esta temática permitirá dar respuesta a numerosos retos del planeta. Una revolución capital con efectos transformadores.
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