La Fronda
Olivier de Berranger, consejero delegado de La Financière de l’Échiquier (LFDE) | Febrero 2025
Para hacer frente a la Guerra de los 30 Años, Richelieu y luego Mazarino se vieron obligados a aplicar una dura política de aumento de los impuestos. Tras duplicarse entre la batalla de Marignano y finales del siglo XVI, los gastos del Reino se quintuplicaron entre 1600 y 1650. Además, para consolidar el poder real, una serie de reformas y nuevas normas avivó la competencia dentro de las profesiones togadas y otros oficios, provocando malentendidos y descensos de categoría.
La historia nunca se repite, pero las recientes declaraciones de la patronal francesa contra la inestabilidad fiscal francesa y la obsesión reguladora europea no tienen precedentes. Guillaume Faury, primer ejecutivo de Airbus y Presidente del GIFAS[1], declaró recientemente, en relación con la industria aeroespacial, que no se debe «obstaculizar, gravar e impedir su funcionamiento[2]», y el comunicado de prensa del grupo pide que «se afloje el cerco regulador».
El informe Draghi insta a las autoridades europeas a abordar el asombroso declive de Europa en los últimos 15 años y la urgente necesidad de impulsar la competitividad. La comparecencia en el Senado del Sr. Florent Menegaux, consejero delegado de Michelin, fue una lección magistral en forma de letanía sobre las distorsiones de la competencia.
Francia representa el 9 % de las ventas de Michelin, pero el 16 % de su plantilla y de su factura fiscal mundial. Michelin, por ejemplo, tiene prohibido exportar neumáticos agrícolas a la India, desafiando las normas de la OMC, aunque los indios acaban de hacerse con una cuota del 10 % del mercado francés, ya que ni Francia ni la Unión Europea prohíben las importaciones indias de estos neumáticos. Michelin está presente en todos los países de Europa. Una directiva europea con una versión específica para cada país supone 27 versiones de la misma normativa con características nacionales específicas. El Sr. Menegaux añadió: «Y con todos los excesos que se producen a escala local, es una pesadilla administrativa».
A continuación vienen los costes de producción. Si Michelin produjera en Asia con una base de costes de 100 en 2019, cinco años después estos costes, incluyendo materias primas, energía y salarios, serían más o menos estables gracias a los esfuerzos de mejora de la productividad. En Europa, la base que en 2019 era de 134, más alta pero manejable, ha pasado a ser de 191. Esta casi duplicación se debe, en particular, a la explosión de los costes energéticos tras la guerra de Ucrania y el proceso de fijación de precios en Europa.
A Michelin, como a todas las empresas europeas, le gusta competir y codearse con la élite mundial, pero para que la competencia sea justa, cuando se juega al fútbol con un equipo de 11 jugadores, el otro equipo no debe poder contar «22 jugadores y coger el balón con la mano».
Con Alemania enfrentándose a un tercer año consecutivo de recesión, el jefe de la industria alemana, Peter Leibinger, cree que las perspectivas no solo son sombrías, sino también extremadamente inciertas con el cambio de gobierno en EE. UU.
Los mercados ya han descontado esta sobrecarga reglamentaria europea que frena la rentabilidad de las empresas. Cualquier cambio sería muy beneficioso para la renta variable europea, que en dólares ha subido más de un 90 % desde el 1 de enero de 2008, mientras que los mercados estadounidenses se han disparado un 477 %[3]… Cualquier mejora de la carga reglamentaria y la puesta en marcha de esfuerzos de simplificación reales despejarían el horizonte.
Mientras llega ese golpe de timón tan esperado, el domingo 2 de febrero entró en vigor el RIA (Reglamento Europeo sobre Inteligencia Artificial), que se suma a los requisitos de DORA[4], aplicable desde el 17 de enero y dirigida específicamente a los servicios financieros, mientras se decide actualmente el futuro de la CS3D[5] y la CSRD[6].
