Enguerrand Artaz

El grifo del gasto

Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE) | Diciembre 2025

Seguramente sea preciso retroceder 15 años para encontrar un momento en el que la cuestión del déficit presupuestario haya protagonizado los debates políticos y económicos. En aquel momento, Grecia era el gran enfermo de Europa y el resto de «países del sur» bordeaba la tragedia. Actualmente, Portugal y Grecia registran un excedente presupuestario, mientras que España, a pesar de llevar tres años sin aprobar unos presupuestos, mantiene un déficit inferior al 3 % del PIB e Italia está a punto de situarse por debajo de este umbral.

Este resurgir está siendo bien acogido, con razón, por las agencias de calificación y los mercados. El control del déficit es un factor crucial que determina los márgenes de maniobra de un estado, su capacidad para sostener la economía en caso de crisis y si está en disposición de poner en marcha inversiones estructurales. También resulta imperativo para evitar una espiral deficitaria y el crecimiento descontrolado de la deuda, sobre todo ahora que parece haber quedado atrás la era de los tipos de interés cero. El déficit público eleva, pues, el volumen de deuda y aumenta automáticamente la carga de intereses de dicha deuda. Este mecanismo se amplifica cuando el tipo de interés medio de la deuda aumenta, como ocurre actualmente, y la deuda emitida a tipos muy bajos se reemplaza progresivamente con deuda emitida a los tipos de interés actuales. Por consiguiente, el Estado tiene dos opciones: compensar el aumento de la carga de deuda con más recaudación o una reducción del gasto, o bien incrementar aún más el déficit y, por ende, la deuda y, por tanto, la carga de intereses de la deuda… hasta que esta se vuelva insostenible. Este es el problema al que se enfrenta Francia actualmente.

No obstante, el control del déficit no es un fin en sí mismo. El ejemplo alemán demuestra que el exceso de rigor es perjudicial en una economía que se enfrenta a un cuestionamiento radical de su modelo económico y a un crecimiento exiguo. Aunque Berlín, que ha terminado renunciando a su dogma, se dispone a abrir de par en par las compuertas del gasto público, su sacrosanta ortodoxia le ha hecho perder varios años.

La cuestión presupuestaria transciende las fronteras del viejo continente. El espectacular saneamiento de las cuentas públicas de Argentina seguro que ha servido de inspiración a los que abogan por tratamientos de choque para poner fin a la laxitud presupuestaria de algunas economías desarrolladas, pero donde hay que fijarse es, sobre todo, en las grandes potencias. En EE. UU., la trayectoria presupuestaria se deteriora desde mediados de la década de 2010 y el déficit alcanza niveles inéditos exceptuando las dos últimas recesiones. La reforma presupuestaria de la administración Trump, bautizada One Big Beautiful Bill, no arreglará el desaguisado, toda vez que el nuevo maná de los ingresos aduaneros podría verse mermado si el Tribunal Supremo dictamina que los aranceles impuestos en virtud de la IEEPA son ilegales[1]. Por el momento, los mercados de renta fija se muestran complacientes ante esta cuestión, pero a buen seguro esta volverá a llamar la atención de los inversores durante los próximos meses.

Por último, está el elefante en la habitación, que no es otro que China. A pesar de que su déficit oficial se sitúa en el 4 % del PIB (más cerca del 8 %, de acuerdo con el FMI) y su política monetaria cada vez es más expansiva, el país no consigue dejar atrás la crisis inmobiliaria desencadenada en 2020, que pesa como una losa sobre el consumo y alimenta una tendencia deflacionista. Eso hace temer un escenario a la japonesa en forma de trampa de liquidez y década perdida.

Tras casi dos décadas de predominio de la política monetaria, la cuestión presupuestaria ha regresado al primer plano y, sin duda, para quedarse, puesto que la progresiva desglobalización hace que ya no se trate únicamente de un asunto económico, sino de un reto de soberanía.

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[1] International Emergency Economic Powers Act, ley federal para situaciones de emergencia que data de 1977