Pierre Schang

El futuro será eléctrico

Pierre Schang, codirector del área de Impacto y Medio Ambiente y gestor de fondos, LFDE | Marzo 2026

 

La electrificación del mundo avanzaba a un ritmo regular del 3-4 % anual desde mediados del s. XX, pero el despliegue a gran escala de los centros de datos en la actualidad, y de robots humanoides en el futuro, está generando tal demanda que la oferta de electricidad será insuficiente a medio plazo en algunas regiones del mundo. ¿Qué sectores y empresas se beneficiarán de esta aceleración sin precedentes?

Renovables: rápidas de implantar

El desarrollo a gran escala de los centros de datos en EE. UU. está generando un fuerte crecimiento de la demanda de electricidad y un vigoroso incremento de los precios, lo que está obligando al país a desplegar nuevas capacidades de generación eléctrica. Esta situación ha agitado el tablero de juego y abre perspectivas a unas energías renovables (Brookfield Renewables, HASI, etc.) que multiplican sus bazas en este contexto: además de baratas, su despliegue es sencillo y rápido. La puesta en servicio de un parque eólico o una planta solar tarda menos de dos años y los precios de venta de su producción oscilan entre 40 y 80 dólares, mientras que los plazos de construcción de una central nuclear van a 10 a 20 años y el precio de venta de su electricidad oscila entre 80 y 140 dólares, frente a los más de seis años que tarda una central de gas (debido a la escasez mundial de turbinas de gas), que obtiene precios de venta entre 50 y 100 dólares. En Europa, el despliegue de los centros de datos no es tan acelerado, pero el imperativo de la soberanía energética es más acuciante que al otro lado del Atlántico. Con este espíritu, la Comisión Europea puso en marcha en 2022 el programa REPowerEU, cuyo objetivo es alcanzar en 2030 un 42,5 % de energías renovables dentro del consumo energético de la UE, lo que estimula el crecimiento de actores como EDPR y Orsted.

El transporte de electrones

La evolución del mix energético a favor de la electricidad está sometiendo a una dura prueba a las redes de transporte, cuya capacidad, fiabilidad y dimensiones ya no se adaptan a la realidad. El apagón gigante que sufrió la península ibérica en abril de 2025 es una de las manifestaciones más espectaculares de esta situación. Su adecuación, por medio de actores como Elia, requiere una oleada de inversiones sin precedentes y la divergencia de los mix energéticos entre los países los anima a construir interconexiones, lo que requiere la instalación de cables de cobre de alta tecnología (Prysmian).

Y mañana, ¡los humanoides!

La electrificación acelerada de la industria, sobre todo bajo el peso del desarrollo de la IA en los procesos de producción, y la construcción de miles de centros de datos en todo el mundo están impulsando enormemente el crecimiento de los actores especializados, como Schneider Electric o Eaton. Este impulso se verá acentuado por los robots humanoides (UBTech, Tesla), que aprovecharán toda la cadena de valor de la electrificación. Así, los analistas de Morgan Stanley prevén que en 2050 habrá casi 1000 millones de humanoides que funcionarán gracias a componentes electrónicos y baterías de altas prestaciones.

La electrificación del mundo continuará, estimulada por la innovación generalizada. Al despliegue de la IA —uno de los catalizadores claves a corto plazo— se sumarán otros importantes vectores de crecimiento, como la aparición de una industria 5.0 y la multiplicación de humanoides a partir de 2035. En definitiva, un potencial inédito para los inversores selectivos.

 

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