Clement Inbona

Informe Semanal del 28/11/2022

China, ante el desafío de una policrisis

El gigante asiático se enfrenta actualmente a una crisis multidimensional con numerosas implicaciones que la convierten, sin duda, en la más compleja desde la era maoísta.

En el plano político, el XX Congreso del Partido Comunista chino desembocó en una concentración autocrática del poder. Las llaves del país se encuentran ahora en las manos de un solo hombre, Xi Jinping, que se ha rodeado exclusivamente de los más fieles entre los fieles. La humillación pública del exsecretario general Hu Jintao, expulsado manu militari del Congreso, lo simbolizó claramente. Concentrar el poder puede funcionar, con la condición de que la luz siga entrando. Si la luz se apaga, todo el aparato corre el riesgo de desestabilizarse.

Hablemos ahora del sector inmobiliario. Afectado inicialmente por la crisis de las promotoras, el sector ve cómo los precios de la vivienda suman un mes tras otro de caídas. Así pues, la columna vertebral de la economía china —casi una cuarta parte del PIB y el 70% del patrimonio de los hogares chinos— no deja de tambalearse.

En el plano sanitario, el país se enfrenta a una oleada de COVID de una magnitud inédita: el número de casos detectados cada día supera ya las olas de enero de 2020 y la primavera de 2022. Aunque el gobierno ha suavizado recientemente su política de tolerancia cero contra el COVID, la lógica sigue siendo la misma: tomar medidas radicales desde la aparición de los primeros casos, sin importar el coste económico o social.

En el plano geopolítico, los amagos de anexionarse Taiwán no harán sino enfriar aún más las relaciones, de por sí gélidas, con EE. UU. Estas aspiraciones amenazan con provocar aislamiento, un riesgo que tendría un coste enorme para una economía china que todavía depende enormemente de sus exportaciones.

El descontento social parece más fuerte que nunca en China. En un país ahogado por el dominio del Partido Comunista, este descontento ciertamente puede parecer moderado en comparación con los movimientos que a veces agitan a las democracias occidentales. Sin embargo, se multiplican las imágenes de manifestaciones que claman contra la crisis inmobiliaria o las restricciones por el COVID. En un país donde la juventud sufre un desempleo de cerca del 20%, eso constituye un desafío de primera índole para el poder.

En el plano económico, para concluir, el crecimiento previsto en 2022 es de tan solo el 3,3 %, cifra que supone la tasa más baja de los últimos 40 años. Por lo tanto, el motor chino de la economía mundial se ralentiza peligrosamente. La situación sanitaria sigue deteriorándose, lo que amenaza con hipotecar el potencial de crecimiento de los próximos trimestres.

A 23 de noviembre, la bolsa china (representada por el índice MSCI China) caía un 33 % desde comienzos de año, mientras que el S&P 500 estadounidense se dejaba dos veces menos (-16 %) y el Euro Stoxx 50 menos aún (-6 %). He ahí una señal de que los mercados financieros descuentan ya las dificultades, presentes y futuras, a las que se enfrenta el gigante asiático. Antes de emprender una nueva ruta de la seda, China debería sin duda empezar reforzando su Gran Muralla.

En pocas palabras

La confianza de las empresas de la zona euro se dobla, pero no se parte. La publicación de las encuestas PMI de confianza de los directores de compras de la zona euro dejó el quinto mes consecutivo de contracción de la actividad de la región. Aunque el ritmo de contracción fue menos fuerte de lo previsto y se moderó ligeramente comparado con el mes de octubre, no deja de ser el nivel más bajo exceptuando los periodos de confinamiento.

EE. UU.: las ventas de viviendas nuevas sorprenden. Este indicador fue claramente superior a las previsiones en el mes de octubre, ya que se esperaban 570.000 y fueron finalmente 632.000. Esta sorpresa solo se vio compensada en parte por la revisión a la baja de la cifra de septiembre. Después de haber tocado mínimos en julio con una contracción del 48 % del volumen frente a los máximos de 2020, desde hace tres meses el número de operaciones parece estabilizarse, incluso repuntar. El remate es que la mediana de las operaciones sigue aumentando y alcanzó un nuevo máximo histórico en 493.000 dólares, algo que no juega a favor de la Fed. Por lo tanto, la inflación de estos bienes sigue siendo elevada.