Alexis Bienvenu

Criptoimperio

¡Una subida de casi un 50 % en un mes[1]! El Bitcoin está celebrando la victoria de Trump, uno de sus más destacados valedores. Impulsado por el fervor de los conversos recientes, Trump ha abrazado la causa de la criptomoneda y, con ello, está enriqueciendo a la comunidad de sus adeptos con Elon Musk a la cabeza, a quien debía este favor por su inquebrantable apoyo.

Sin embargo, Trump está haciendo mucho más que enriquecer a los entusiastas del Bitcoin. Su condición de presidente electo le confiere una imagen de legitimidad reforzada por una administración enteramente dedicada a esta misión. Así, además del protagonismo en la futura administración de Elon Musk, comprador masivo de Bitcoins a través de Tesla en 2021 (vendidos parcialmente en 2022), el anunciado nombramiento de Paul Atkins al frente de la Securities and Exchange Commission (SEC) consolidará el estatus de la criptomoneda. Atkins es, de hecho, uno de los más prestigiosos defensores de esta moneda en su condición de antiguo responsable de este mismo organismo entre 2002 y 2008, bajo el mandato de George W. Bush. Por consiguiente, está operándose una conversión en la SEC. Prudente en su valoración del Bitcoin hasta ahora, la entidad había pospuesto durante mucho tiempo la autorización para crear ETF respaldados por Bitcoin, que no concedió hasta enero de 2024. El anunciado nombramiento de David O. Sacks, antiguo empleado de Paypal (como Elon Musk) y prominente figura de Silicon Valley, para el surrealista cargo de Zar de la Inteligencia Artificial y el Cripto en la Casa Blanca (sic), refuerza aún más el equipo «pro-cripto» destinado a instalarse en Washington. Este hecho contrasta llamativamente con el equipo del Partido Demócrata, donde el escepticismo hacia las criptomonedas es prácticamente unánime.

La elevación gradual del Bitcoin a la categoría de moneda cuasilegítima pondrá patas arriba el orden monetario mundial. En este sentido, la actitud de los principales bancos centrales empieza a ser menos cautelosa. En una conferencia organizada por el New York Times, Jerome Powell, Presidente de la Reserva Federal de EE. UU., declaró: «Es exactamente igual que el oro, salvo que es virtual, digital». El hecho de que la principal autoridad monetaria del mundo remarque la equivalencia con el oro supone todo un hito, máxime cuando el guardián del dólar descarta cualquier competencia entre las dos monedas: «No compite con el dólar, sino con el oro», añadió.

A medida que el Bitcoin es asimilado por las grandes instituciones, está experimentando una transformación paradójica. Concebida en un principio como una moneda que escapaba al control de las instituciones nacionales y los bancos centrales, denostadas por su lejano inspirador libertario Friedrich Hayek, está convirtiéndose poco a poco en un activo intrínsecamente ligado a las grandes instituciones estadounidenses, a su vez estrictamente reguladas. Las grandes bolsas estadounidenses, como la Chicago Mercantile Exchange y la Chicago Board Options Exchange, tomaron la iniciativa en 2017 para crear derivados sobre el Bitcoin, que ahora se utilizan ampliamente. Las mayores gestoras de activos del mundo, entre ellas entidades estadounidenses como Blackrock y Fidelity, crearon fondos respaldados directamente por Bitcoin en cuanto la SEC dio el visto bueno. Los dos fondos de este tipo administrados por estas gestoras suman unos activos de más de 70 000 millones de dólares en menos de un año de existencia.

Íntimamente integrado en el sistema financiero estadounidense, ¿no se está convirtiendo el Bitcoin (y, por ende, las criptomonedas en general) en una extensión del dólar, en lugar de su sustituto? Una cosa es cierta: al institucionalizarlo, EE. UU. se está dotando de los medios para influir en su trayectoria con el fin de utilizarlo en su propio interés, si fuera necesario. Europa —¿qué cabe esperar de ella?— está tardando en seguir el ejemplo y corre el riesgo de verse sometida una vez más a los deseos estadounidenses. Los primeros contratos a plazo europeos no empezaron a negociarse hasta 2021. No existen fondos europeos dirigidos al gran público que estén estrictamente respaldados por Bitcoin y los pocos que existen se consideran fondos de gestión alternativa. Las instituciones europeas ven en las criptomonedas un peligro más que una oportunidad, como ilustra un reciente artículo publicado por dos miembros de la cúpula del Banco Central Europeo (aunque no es vinculante para el BCE en sentido estricto)[2] que compara el Bitcoin con una burbuja especulativa de la que hay que proteger al público.

¿La legitimación del Bitcoin, al igual que el nuevo mandato de Trump, promete una nueva catástrofe mundial o un mundo financiero más libre? En cualquier caso, augura un mundo más trumpista, más estadounidense, donde las monedas no estatales reflejan en el fondo la competencia que los Estados siempre han mantenido entre sí.

Las opiniones expresadas pertenecen al gestor. En ningún caso darán lugar a responsabilidades por parte de LFDE.

Terminado de redactar el 06.12.2024. Por Alexis Bienvenu, gestor de fondos de LFDE

[1] A 06.12.2024
[2]ETF approval for bitcoin, the naked emperor’s new clothes